Todos tenemos ansiedad. Es más, no podríamos sobrevivir sin ella. Forma parte de las emociones relacionadas directamente con la superviviencia. ¿Te imaginas ir caminando hacia casa por la noche y ver que te persiguen unas personas con malas intenciones? ¿Qué pasaría si no se pusiese en marcha nuestro preciso mecanismo de lucha-huida?.
CUANDO NO PUEDO MANEJAR SOLO MI ANSIEDAD.
El problema es que, a veces, este mecanismo no funciona de manera tan precisa. Se desajusta por diferentes motivos. Y entonces, la ansiedad que podemos sentir es demasiado intensa, dura demasiado tiempo o aparece en momentos en que no debería hacer acto de presencia (ej. cuando nos vamos a dormir).
Cuando esto ocurre, nuestra mente no “entiende” porqué aparecen los síntomas de ansiedad, por lo que estos no sólo nos resultan molestos o desagradables. Nos dan miedo, porque “no deberían estar ahí”.
Esto acaba interfiriendo en la vida diaria, haciéndola más incómoda y difícil, ya que percibimos la realidad como amenazante y peligrosa. Si no somos capaces de lidiar solos con nuestra ansiedad, porque se ha desajustado el mecanismo que la regula, es el momento de acudir a un psicólogo.
¿CÓMO PUEDE AYUDARME UN PSICÓLOGO?
Hay muchas personas que consideran una debilidad recurrir a un profesional de salud mental para afrontar un problema. Pero, saber pedir ayuda cuando es necesario, es una decisión sabia, que requiere un gran acto de valentía: enfrentarse con uno mismo.
El psicólogo me ayudará:
- A ENTENDER LO QUE ME PASA: explicarle bien al paciente que le está pasando, el porqué
de los síntomas que experimenta, ayudarle a entender que no está en peligro y que la
amenaza está en su mente y no en el mundo exterior, es el primer paso para su
recuperación. - SERÁ MI MEJOR COMPAÑERO PARA SUPERAR EL PROBLEMA: contar con alguien que
comprenda y entienda lo que estoy pasando, que me apoye sin juzgarme y sin darme
falsas expectativas, me ayudará a afrontar mis miedos durante el proceso de tratamiento. - A CONOCER MIS CREENCIAS Y CONDUCTAS AUTOSABOTEADORAS: creencias como “soy
una persona débil”, “no puedo enfrentarme a la vida” o evitar hacer cosas sólo porque
ahora me producen ansiedad, limitará mi vida y no me permitirá ver los problemas con
claridad. - A COMPRENDER CUAL ES EL ORIGEN DE MI ANSIEDAD: tenemos que ir a la raíz de los
problemas si queremos encontrar soluciones adecuadas y duraderas, no buscar arreglos
temporales que nos hagan sentir bien durante un tiempo. - A DECIDIR CUAL ES EL TRATAMIENTO MÁS ADECUADO PARA MI: él sabrá que técnicas son
las más apropiadas para mi problema y que recursos puedo utilizar para gestionar mis
problemas de ansiedad cuando no estoy en su consulta, fuera de la terapia. - A RECUPERAR LA CONFIANZA EN MI MISMO: confiar en que la solución radica en mí, en
mi capacidad de aceptar la situación que estoy viviendo y, con paciencia y constancia,
tomar los mandos de mi vida y solucionar mis problemas.
Lourdes Suárez. Psicóloga.
