ABUSO DE LA TECNOLOGÍA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES.

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Riesgos para su salud mental y tips para un uso responsable.

Las TIC se han convertido en un elemento crucial en nuestras vidas. Los niños contactan, cada vez a edades más tempranas, con su uso, ya que, no sólo se utilizan para el ocio, sino que también se utilizan en el ámbito educativo, en los colegios y en las tareas escolares.

Sin embargo, son precisamente los niños y adolescentes, los colectivos más vulnerables ante el impacto de las nuevas tecnologías y ante las conductas de riesgo asociadas a su uso. Por eso, cada vez se hace más necesario fomentar buenos hábitos en el uso de las tecnologías desde todos los ámbitos posibles (educativo, familiar, medios de comunicación…).

Riesgo en los más jóvenes.

  • Mal uso. Ciberbulling, Grooming y otros riesgos asociados a un mal uso. El ciberbulling es el acoso entre menores en la red, cuando las TICs se utilizan como medios para insultar, vejar, amenazar, acosar o chantajear a otros niños o adolescentes de su misma edad. El grooming es cuando un adulto utiliza las TICs para ganarse la confianza de un menor, con el fin de obtener imágenes, u otras concesiones de tipo sexual, a través de la cámara web, whatsapp, etc. Otros riesgos asociados al mal uso, son el uso de las TICs con fines delictivos (estafas, engaños o suplantación de la identidad) o el acceso a contenidos violentos o temáticas no adecuadas a la edad del niño.
  • Adicción. Existe un claro consenso entre la comunidad científica y los profesionales especializados en el tratamiento de las adicciones: muchos comportamientos relacionados con el uso de las tecnologías, son similares a las conductas de abuso de sustancias y otras adicciones comportamentales (ej. ludopatía). Se utilizan los mismos circuitos cerebrales. De hecho, muchos problemas relacionados con la adicción a las pantallas se tratan con medicación similar a la que se usa con las toxicomanías.
  • Problemas físicos. Se ha encontrado relación entre el abuso de las tecnologías y el aumento de obesidad y sobrepeso en la población infantil, pues fomenta el sedentarismo al disminuir el tiempo dedicado a jugar al aire libre, hacer deporte… También pueden causar daños en la visión, como aumento de la miopía o cansancio en la vista.
  • Pérdida de funcionalidad cerebral. La corteza cerebral se encarga de la atención, la concentración, la resolución de problemas y el control de impulsos. La corteza prefontral es la parte del cerebro que más tarda en madurar. Si acostumbras a estimular la corteza prefrontal de los niños  a través de la luz, sonido y movimiento de las pantallas (algo externo), cuando necesiten prestar atención a algo de manera voluntaria (ej. a la profesora en clase), no podrán, se distraerán y dispersarán.
  • Problemas psicológicos. El abuso de dispositivos digitales (ordenadores, tablets, móviles, etc.), puede producir en los niños déficit de atención, problemas de sueño, hiperactividad, agresividad, menor rendimiento académico y dificultades en el desarrollo del lenguaje.
  • Dificultades en las relaciones interpersonales. Dedicar mucho tiempo a jugar a videojuegos o metido en las redes sociales, disminuye el tiempo dedicado a estar con la familia y amigos.

¿A qué edad empezar a usarlas y cómo?

Algo que suele preocupar a los padres, es, en qué momento deben permitir a sus hijos el acceso a las pantallas digitales. La Academia Americana de Pediatría, señala las siguientes pautas, siempre en función de la edad del niño:

  • Menores de 2 años: no se aconseja la exposición a ningún tipo de pantalla. Es una fase crucial para su desarrollo cerebral. Sus actividades deben orientarse a explorar el entorno, a jugar, e interactuar con otras personas.
  • Entre los 2 y 7 años: no se recomienda el uso de ordenadores ni de videoconsolas, excepto para actividades imprescindibles, como tareas educativas, y siempre que puedan ser supervisados por un adulto. No deben estar delante del televisor más allá de 1-2 horas al día, por lo que no se debe permitir que pasen más tiempo, sólo porque no podamos estar pendientes o jugar con ellos.
  • Entre los 7 y 12 años: evitar la conexión online, excepto que el niño esté supervisado por un adulto. El tiempo máximo de exposición a las pantallas, no debe superar 2 horas diarias. Hasta los 12 años, los niños no deben comenzar a utilizar el móvil y siempre bajo el estricto control de un adulto.
  • A partir de los 13 años: la interacción con el móvil, tablet, videoconsola o p.c., debe seguir siendo supervisada y controlada, en contenido y tiempo, por los padres. Los juegos online, sólo debe ser permitido a niños que demuestren una madurez adecuada y este tiempo no debe superar las 3 horas diarias.

Tips para un uso responsable.

  • Los padres, un ejemplo a seguir. Hay que ser coherentes con lo que pedimos a los niños. Los padres van a ser sus modelos de comportamiento, por lo que deben tener tiempos de “desconexión digital” para estar en familia.
  • Marcar siempre un tiempo y unos límites de uso. Llegar a acuerdos sobre su uso, marcando el tiempo total en el que pueden estar conectados a la red (incluyendo el tiempo de conexión relacionado con el estudio).
  • Estar en casa durante el tiempo de conexión, para poder supervisar los tiempos y contenidos a los que acceden.
  • Los padres deben conocer las nuevas tecnologías, para establecer los filtros adecuados y no ser engañados o manipulados por sus hijos.
  • Potenciar actividades lúdicas alternativas. Hacer deporte con otros niños, pintar, leer, salir con los amigos, etc.
  • Insistir en que no respondan mensajes de desconocidos y que avisen a los adultos ante cualquier situación que consideren extraña.
  • Explicarles que algunos comportamientos son delictivos y pueden generarles problemas. Que no contesten a comentarios ofensivos o violentos, aunque sean de otros jóvenes conocidos, porque pueden tener problemas por ello.
  • Invitar a sus amigos a casa para jugar, en lugar de relacionarse mayoritariamente vía online.

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