PSICOLOGÍA PERINATAL

¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA PERINATAL Y CUÁL ES SU OBJETIVO?

La psicología perinatal aborda, desde la prevención, el apoyo y la intervención, todos los aspectos psicológicos y emocionales relacionados con la concepción, el embarazo, el parto, el postparto y la crianza temprana.

El objetivo principal de la psicología perinatal es mejorar el bienestar emocional y promover la salud mental de los padres y los bebés, durante el período que abarca desde el embarazo hasta el primer año después del parto.

En resumen, este campo de la psicología se centra en comprender y abordar los aspectos emocionales, cognitivos y sociales, que afectan a los padres y al bebé durante este período crucial, así como en el tratamiento de distintos problemas psicológicos que pueden aparecer en esta etapa.

Se centra principalmente en el bienestar emocional y la promoción de la salud mental de los futuros padres, así como en el tratamiento de distintos problemas psicológicos que pueden aparecer en esta etapa: 

  • Problemas de fertilidad
  • Depresión, ansiedad y otros problemas emocionales durante el embarazo (como el miedo al parto)
  • Estrés postraumático, en partos complicados o por pérdida del bebé
  • Adaptación a la maternidad y vinculación saludable con el bebé
  • Depresión postparto
  • Crianza desde el apego seguro

En Clínica Cobián, puedes encontrarás atención especializada para ayudarte desde el momento que te plantees ser madre/padre, ya que, además de tratamiento psicológico, tienes a tu disposición a los profesionales sanitarios más cualificados en Ginecología y Fisioterapia de Suelo Pélvico, para acompañarte y cuidar de ti en esta etapa importante etapa vital.

Algunos de los problemas que se suelen abordar desde la psicología en este período:

  • Problemas de fertilidad
  • Depresión, ansiedad y otros problemas emocionales durante el embarazo (como el miedo al parto)
  • Depresión postparto
  • Estrés postraumático, en partos complicados o por pérdida del bebé
  • Adaptación a la maternidad y crianza desde la vinculación saludable con el bebé

Este período crítico, requiere de un abordaje multidisciplinar, que comprenda, no sólo a profesionales de la salud mental, sino también a otros profesionales sanitarios de distintas áreas: ginecología y obstetricia, fisioterapeutas, matronas, enfermeras especialistas en obstetricia y nutricionistas. Mi consulta está situada en Clínica Cobián, donde podrás encontrar atención especializada en ginecología, fisioterapia del suelo pélvico o nutricionistas.

Desde la psicología perinatal se abordan cuestiones relacionadas con la fertilidad, como la infertilidad y los tratamientos de reproducción asistida, ya que estos temas pueden tener un impacto significativo en la salud mental de las personas que buscan concebir.

Aunque la conexión exacta entre el estrés y la infertilidad no se comprende completamente, se ha observado que el estrés crónico o severo puede tener un impacto negativo en la salud reproductiva, dificultando que una mujer se pueda quedar embarazada, tanto de manera natural, como cuando recurre a tratamientos de reproducción asistida. La relación entre el estrés y la fertilidad puede variar de una persona a otra, y no todas las parejas experimentarán los mismos efectos. Además, la infertilidad puede deberse a una variedad de factores, tanto físicos como emocionales.

El estrés también puede afectar la participación y el éxito en los tratamientos de fertilidad, como la fertilización in vitro (FIV) o la inseminación artificial. Las parejas que están sometidas a tratamientos de fertilidad a menudo experimentan altos niveles de estrés debido a la presión y financiera asociadas a estos procedimientos, que pueden desencadenar en problemas psicológicos como la ansiedad y depresión.

La gestión efectiva del estrés puede ser beneficiosa para mejorar las posibilidades de concepción. Esto puede incluir técnicas de meditación, relajación y ejercicio regular, entre otros, acompañados, o no, de psicoterapia.

infertilidad MINDFULNESS

Según el prestigioso obstetra Michel Odent, la principal preocupación de quienes rodean o atienden a una mujer embarazada debería ser velar por su bienestar emocional. El embarazo, es una experiencia vital en el que la mujer sufre una serie de cambios físicos y emocionales complejos, que requerirán de una adaptación y ajuste constantes. Lo más frecuente, es experimentar una amplia variedad de emociones.

A esta experiencia, de por sí estresante, hay que añadir las tensiones y preocupaciones producidas por los riesgos y tratamientos típicos de este período. La capacidad de la mujer para adaptarse a los cambios experimentados durante el embarazo, estará condicionada por su capacidad previa para afrontar problemas y asumir los cambios con flexibilidad. La adaptación emocional, también se verá afectada por el contexto en el que se desarrolla el embarazo (apoyo de pareja y familia, situación económica, etc.).

El conocimiento de cómo estos factores emocionales pueden afectar la salud de la madre y del bebé (adherencia deficiente a la atención prenatal, aumento de alcohol y otros tóxicos, falta de autocuidados, mayor riesgo de parto prematuro, etc.), así como la prevención y abordaje de los trastornos emocionales durante la gestación, será un área clave de intervención durante la gestación.

EMBARAZO CONSCIENTE CON MINDFULNESS

En las semanas previas al parto, el principal desafío psicológico de la mujer es comenzar a considerarse madre. A medida que el malestar físico se hace más agudo (alteraciones del sueño, síntomas corporales relacionados con el aumento del tamaño del útero, etc.), las reacciones emocionales se intensifican. Es relativamente frecuente el aumento de la ansiedad y preocupaciones en relación a la salud del bebé, a la experiencia del parto y a la asunción del rol de futura madre.

La mayoría de las mujeres, y sobre todo las primíparas, sufren una elevada ansiedad anticipatoria al parto. La información adecuada, la preparación para el parto y el apoyo de sus acompañantes y de los profesionales sanitarios, ayudarán a disminuir esa ansiedad y aumentarán la colaboración de la madre.

Por ello, en el proceso de seguimiento psicológico perinatal, se incluye la preparación emocional para el parto, incluyendo el manejo del dolor y las expectativas.

También, se abordarán las experiencias durante el parto, especialmente las complicaciones emocionales que pueden surgir después de un parto traumático.

El período postparto, también conocido como puerperio, es otro aspecto crítico. Las madres pueden enfrentar distintos problemas psicológicos, que deberemos identificar y tratar adecuadamente.

Se estima que alrededor del 15% de las mujeres embarazadas sufrirán síntomas de depresión y/o ansiedad tras el parto. Estos problemas pueden variar desde el estrés emocional leve, hasta trastornos de salud mental más graves, que pueden aparecer días o incluso meses después del parto: depresión postparto, trastornos de ansiedad postparto, trastorno por estrés postraumático, trastornos de la conducta alimentaria, trastorno bipolar o psicosis puerperal.

La manera en que la salud mental puede verse afectada después del parto depende de variados factores: motivación para el embarazo, reacción del entorno, experiencias con embarazaos previos, cambios muy marcados en el estilo de vida, una situación vital estresante… Son especialmente relevantes los factores hormonales, las experiencias adversas durante el embarazo y/o parto, los antecedentes familiares de problemas de salud mental perinatales o los antecedentes personales de problemas psicológicos.

El mejor tratamiento para cada mujer dependerá de la clase y gravedad del problema que haya experimentado. No es lo mismo tratar una melancolía postparto, que es un síndrome transitorio que suele resolverse con un adecuado apoyo emocional, que una depresión posparto o un trastorno por estrés postraumático, que son trastornos con un cuadro clínico diferente, de mayor gravedad y duración, y necesitados de un tratamiento activo. Para algunas mujeres, el tratamiento psicológico es el tratamiento de elección, pero, en otros casos, será imprescindible contar con un apoyo psicofarmacológico.

En el caso de haber sufrido algún problema de salud mental grave en el pasado, es recomendable realizar un seguimiento más estrecho, aunque la mujer se encuentre bien durante el embarazo y postparto. Una detección e intervención temprana ante cualquier problema que pueda surgir, será crucial para poder proteger la salud de la madre y del bebé

En las semanas previas al parto, el principal desafío psicológico de la mujer es comenzar a considerarse madre. A medida que el malestar físico se hace más agudo (alteraciones del sueño, síntomas corporales relacionados con el aumento del tamaño del útero, etc.), las reacciones emocionales se intensifican. Es relativamente frecuente el aumento de la ansiedad y preocupaciones en relación a la salud del bebé, a la experiencia del parto y a la asunción del rol de futura madre.

La mayoría de las mujeres, y sobre todo las primíparas, sufren una elevada ansiedad anticipatoria al parto. La información adecuada, la preparación para el parto y el apoyo de sus acompañantes y de los profesionales sanitarios, ayudarán a disminuir esa ansiedad y aumentarán la colaboración de la madre.

Por ello, en el proceso de seguimiento psicológico perinatal, se incluye la preparación emocional para el parto, incluyendo el manejo del dolor y las expectativas.

También, se abordarán las experiencias durante el parto, especialmente las complicaciones emocionales que pueden surgir después de un parto traumático.

MINDFULNESS PARA NIÑOS Y PADRES

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